La eficiencia económica se
traduce en más bienes y por ende en más libertad de elección. Y,
sin embargo, como nos recuerda Aldous Huxley, la libertad exige la
presencia de ciertas dosis de ineficiencia. Por un lado, la
eficiencia exige el cálculo, la precisión, el acomodo a un
comportamiento maquínico, el seguimiento de las líneas de
comportamiento más adecuado para conseguir unos fines lo cual está
reñido con la discrecionalidad, la posibilidad de dejadez que
requiere la auténtica libertad. Sólo es libre aquella sociedad que
se puede permitir el lujo de ser ineficiente.
Y, curiosamente, uno
leyendo cómo se vivía en las pobres ciudades de la Edad Media
encuentra esa libertad mucho más que en las opulentas ciudades
modernas. El carnaval, las fiestas de locos, el despilfarro del arte
gótico, etc. nos ponen ejemplos de cómo una sociedad elegía sin
demasiada preocupación ser ineficiente.
Y qué opinar de la
siguiente opinión del filósofo Boris Groys en una entrevista
publicada en El País, 26/7/08, donde a la pregunta siguiente :
¿Ha dicho que en la antigua Unión Soviética había más libertad que en los países capitalistas, ¿a qué libertad se refiere?”
Responde:
“La única libertad es la des ser libres del trabajo. Y en los países comunistas gobernaba una burocracia que, por lo menos ésa fue mi experiencia, era bastante floja. Así que te podías escaquear con facilidad. Nadie puede escapar, en cambio, de las redes del mercado. Al mercado no puedes engañarlo porque dependes de él, del dinero que te proporciona para vivir. Hay una idea falsa en Occidente y es que la vida está llena de deseos. Pero si de verdad a alguien lo liberas de sus obligaciones, se va a dormir. La verdadera libertad es no trabajar . por eso había tanta libertad en los países comunistas, porque nadie daba ni golpe. Y por eso hay tan poca en un mundo dominado por el mercado”.
¿Ha dicho que en la antigua Unión Soviética había más libertad que en los países capitalistas, ¿a qué libertad se refiere?”
Responde:
“La única libertad es la des ser libres del trabajo. Y en los países comunistas gobernaba una burocracia que, por lo menos ésa fue mi experiencia, era bastante floja. Así que te podías escaquear con facilidad. Nadie puede escapar, en cambio, de las redes del mercado. Al mercado no puedes engañarlo porque dependes de él, del dinero que te proporciona para vivir. Hay una idea falsa en Occidente y es que la vida está llena de deseos. Pero si de verdad a alguien lo liberas de sus obligaciones, se va a dormir. La verdadera libertad es no trabajar . por eso había tanta libertad en los países comunistas, porque nadie daba ni golpe. Y por eso hay tan poca en un mundo dominado por el mercado”.
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