jueves, 26 de marzo de 2020

LA LUZ ELECTRICA Y EL ESTADO DEL BIENESTAR


La idea de C.S.Lewis (y también de Aldous Huxley) de que siempre son las mismas necesidades las que de modos diferentes se cubren en toda sociedad que permanece se puede generalizar y extraer curiosas consecuencias. Como es de sobra conocido la jornada de trabajo en las ciudades del Antiguo Régimen se veía limitada por la luz solar: A la anochecida, cuando el único medio de iluminación era el proporcionado por lámparas de incandescencia, la actividad había de frenarse so pena de correr el riesgo de incendios tan pavoroso en ciudades aglomeradas donde la madera era el elemento básico constructivo. 

Pues bien, la aparición de sistemas de iluminación más seguros como el gas y más tarde la electricidad tuvo como consecuencia directa la derrota de la oscuridad nocturna. Y no todo fueron ventajas, pronto las jornadas nocturnas de trabajo aparecieron, como no podía ser menos en una economía competitiva. La necesidad de descanso, la necesidad de un alto en el trabajo, la obligación de respetar esa ley natural que lleva a animales como los hombres a descansar en la noche requirió entonces el surgimiento del estado del bienestar, la pelea por reducir la jornada de trabajo, la defensa del descanso nocturno o la exigencia de turnos y pagas extra para los trabajadores que los hicieran. Fue sin duda una gran conquista: volver a lo que ya se tenía.

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