sábado, 5 de junio de 2021

EL TELÉFONO

 "Estamos en el país del teléfono. El teléfono aquí no es un medio, es un fin. No es que aquí se hable por teléfono cuando es imposible hablar de otro modo; es que nunca se habla mientras se pueda telefonear. La cuestión está en hacer las cosas con mucha mecánica. Un americano cree que una frase dicha por teléfono tiene más importancia que si se dice directamente, y que un hombre que telefonea es superior a un hombre que habla.

...Yo me he vuelto loco en Nueva York buscando una habitación que no tuviera teléfono. Imposible. El teléfono es, como si dijéramos, la laringe del americano. En una habitación sin teléfono un americano tendría la sensación de haberse vuelto mudo"

Julio Camba, "Un año en el otro mundo".


No creo que sea necesario otro comentario que el de preguntarse, retóricamente, por lo que habría pensado Camba, que escribió esto en los años veinte del siglo pasado, si viese el mundo actual en que los teléfonos se han vuelto "móviles" y las gentes, no sólo los "americanos", ya no sólo no pueden hablar sino que no pueden siquiera andar sin estar pegados a un teléfono.

viernes, 14 de mayo de 2021

SAVATER, AZÚA, MARÍAS. LOS "HIJOS" DE FERLOSIO

 A la vista, cada vez más nítida, de la deriva hacia la derecha y la ultraderecha de los que con alguna justicia (no se si "cierta" o "toda") podría calificarse como "hijos" de Rafael Sánchez Ferlosio, al menos por el cariño personal como por el respeto intelectual que decían sentir y  tener por el hombre que murió hace ahora un par de años, y me refiero a gentes como Fernando Savater, Felix de Azúa o Javier Marías cuyas simpatías por políticos tan delirantemente derechistas como doña Isabel Díaz Ayuso son conocidas, me pregunto qué es lo que hubiera pensado él que, si bien su indomable independencia, mantuvo al margen de los partidos y movimientos de izquierda, no por ello dejó nunca de revolverse contra los embelecos como la patria y el nacionalismo, la injusticia, la explotación y la alienación que caracterizan al progreso que generan las sociedades capitalistas.

No lo sé. Ni nadie lo puede saber con certeza. Pero uno de sus pecios nos da una pista que sin duda hubiera sido seguida por los detectives de las novelas policíacas a las que Ferlosio recurría en los malos tiempos.  Dice así:

"(Jubilación) Lo malo de los viejos es que ya no cambamos de opinión. Por eso hay que prestar mucha atención a con qué pensamientos se jubila uno a los setenta y cinco años, porque ésa va a ser su renta hasta el fin de sus días"  

 Y está viéndose más que claro, clarísimo, que esos "hijos" de Ferlosio, al irse haciéndose viejos,  no han prestado la debida atención a los "pensamientos" que sus viejos cerebros han ido produciendo. 

 

viernes, 23 de abril de 2021

PROPAGANDA ELECTORAL DE VOX



Esta es la foto del encapuchado que aparece en un cartel propagandístico electoral del partido  ultraderechista/fascista VOX. Pretende ser el retrato de un MENA, o sea uno de esos peligrosos niños o "menores extranjeros no acompañados" tutelados (o sea, "mantenidos" en opinión de la ultraderechista Isabel Díaz Ayuso) por los servicios sociales. Hoy sabemos que ese retratado ni es un MENA, ni vive en España, ni nada de nada. Pero esta mentira no es lo importante.

Lo importante es, por un lado, el objetivo del cartel. Que es dar miedo a las sedicentes "buenas gentes" de las clases medias y bajas. Implícitamente, es obvio,  el cartel busca que esas gentes que se creen tan "buenas", voten a VOX (¡ cómo si fuese dudoso que no lo fuesen hacer!), esperando que VOX llegue al fin al poder  y les libere de sus falsos miedos. ¿Cómo? No lo dicen, pero parece claro:  echando a la calle a todos los MENAS que se pongan "a tiro", y nunca mejor dicho tratándose de gente de VOX. Me imagino que lo que VOX y sus "buenos" votantes les gustaría es ver a esos niños en las calles, pidiéndoles como debe ser limosna en la puerta de las iglesias a las que esas buenas gentes acuden regularmente, o quizás prostituyéndose para que a  sus pederastas militantes les sea más asequible el satisfacer sus necesidades. 

Todo repulsivo. Todo vomitivo.

Pero tan repugnante (y peligroso)  como es todo VOX y todo lo que atañe a sus militantes y votantes, lo es igual o aún más la empresa de comunicación  y de publicidad que ha diseñado ese cartel. Todos sus miembros. Tanto sus "jefes" como sus trabajadores.

 ¡Cuán orgullosos deben estar todos ellos por el "éxito" mediático que han tenido! ¡Cuán orgullosos deben estar con el resultado de su esfuerzo! ¡Qué sabiduría técnica! ¡Qué  profesionalidad! Sí, sin duda; es la suya la misma eficacia técnica y empresarial de la que se enorgullecía la empresa que fabricaba el gas Zyklon B con el que se exterminó "eficientemente" a seis millones de judíos, gitanos, comunistas y homosexuales en la Alemania del Tercer Reich, el paraíso de muchos votantes y simpatizantes de VOX


domingo, 18 de abril de 2021

ISABEL DIAZ AYUSO

 Tras verme obligado a seguir de modo ineludible (¡no hay otra opción viviendo en Madrid!) las "andanzas" de doña Isabel Diaz Ayuso en los últimos años por el terreno de la política, he llegado a la siguiente conclusión acerca de ella y su "manera de ver las cosas".

Y es que, en su comportamiento, sus reglas primarias de conducta han sido -para mí-  las siguientes: 

"nunca dejar que la gente "se enfríe", nunca aceptar la idea de que ella haya incurrido en un error o en una falta, nunca conceder el que pueda haber algo de bueno en sus rivales, nunca dejar abierta la opción de que haya alternativas a lo que ella propone, nunca aceptar ninguna culpa, concentrarse en un enemigo en cada momento y culparle de cualquier cosa que vaya mal, y actuar bajo las presunciones de que la gente se creerá antes una gran mentira que una pequeña, y de que si se la repite con la suficiente frecuencia la gente la acabará creyendo".

 

Así es ella. No creo equivocarme mucho. Y me da la impresión de que muchos de sus partidarios estarán de acuerdo con esa descripción. E, incluso, que les parecerá no sólo adecuada sino, además, correcta políticamente, como ejemplo de conducta política.

 

El caso es que esas características que he identificado en doña Isabel Díaz Ayuso corresponden, punto por punto, al pie de la letra, a las que identificó la Oficina de Servicios Estratégicos de los Estados Unidos a mitad de la II Guerra Mundial en un informe acerca de la psicología de Adolf Hitler, tal y como lo cuenta David Robert Grimes en las páginas 14-5 de su libro"The Irrational Ape".   Curiosa coincidencia.  


martes, 13 de abril de 2021

EL ESPIRITU OCCIDENTAL

 Y sin embargo. ¡Ay! Y sin embargo.... No puedo evitar sentir que en cada manifestación "negacionista" del Covid-19,  en cada "fiesta ilegal", en cada "fake news" que propala la idea de que todos los políticos encaramados a posiciones de poder mienten o de que no hay rico que no sea un ladrón, en cada absurda "terapia alternativa", en cada opinión de que el coronavirus fue creado artificialmente...en cada locura que se difunde en esos nuevos modos del "boca a boca" que son las redes sociales brilla no iluminando, cierto, sino deslumbrando, casi cegando,  una chispa del Espíritu Occidental, ese informe armatoste intelectual, ese batiburrillo de creencias, ideologías y sentimientos cuya base común es que cada ser humano  es un individuo y  que nada hay por encima de ningún individuo y que lo correcto por muy tonto o ineficiente que sea, es que cualquiera, en la medida que merezca ser un auténtico y completo individuo, en la medida que merezca ser un auténtico ser humano,  está obligado a rebelarse  ante cualquier intento de cualquier otro, sea quien sea,  por encaramarse ya sea sobre su espalda o sobre su cerebro.   

¿Será porque aquí, en el Occidente, la mayoría nunca ha logrado "progresar adecuadamente"  y  nunca ha logrado pasar en sus estudios de "educación para la sumisión" del primer capítulo en que se nos contaba que todos eramos Príncipes pues eramos todos hijos del mismo rey-dios?

 No lo sé. El caso es que no: buscaremos inútilmente esas muestras de rebelión y delirio en otros lugares en los que ese Espíritu Occidental no se halla encarnado. No lo hallaremos.  

martes, 30 de marzo de 2021

Sobre el uso de las mascarillas

 Decía Ferlosio en uno de sus pecios:

“Tener ideología es no tener ideas. Éstas no son como las cerezas, sino que vienen sueltas, hasta el punto de que una misma persona puede juntar varias que se hallan en conflicto unas con otras. Las ideologías son, en cambio, como paquetes de ideas preestablecidos, conjuntos de tics fisionómicamente coherentes, como rasgos clasificatorios que se copertenecen en una taxonomía o tipología personal socialmente congelada”.

Me ha venido a la mente este pecio cuando he leído que el Gobierno central ha decidido aumentar las obligaciones de usar la mascarilla en todo ámbito fuera del privado hasta el final de la pandemia, fecha que -por cierto-- la decidirá el propio Gobierno. De modo que -por ejemplo- si uno está sólo en mitad del campo o de una playa, sin otro ser humano en lontananza que no sea el piloto de un helicóptero de la Guardia Civil o el de un dron vigilante cual Gran Hermano orwelliano será multado si no llena el tapabocas reglamentario aunque sea físicamente imposible que contagie a nadie. Absurdo,

Pues bien, una de las "figuras" públicas más criticadas de modo repetido, pues merecido lo tiene, es la presidenta de la Comunidad de Madrid. doña Isabel Díaz Ayuso. Sencillamente, la considero lo peor que puede sucederle no sólo a la Comunidad de Madrid, sino a España en general. Lo peor, sin ningún paliativo.

Y, sin embargo , ¡ay, sin embargo! Haciendo honor al pecio de Ferlosio no puedo sino decir que las ideas no son como un "racimo de cerezas", de modo que muy a pesar mío tengo que reconocer y admitir que hoy -como ciudadano de Madrid- es ella y su absurdo comportamiento político mi última esperanza para poner un freno al absurdo decreto ley que endurece el ya duro uso de las mascarillas en este país, porque  no puede caber la menor duda racional de que es extremadamente peligroso que el poder político  obligue coercitivamente a cumplir normas estúpidas, manifiestamente irracionales.

En efecto,  como ya se señaló en otro lugar: https://www.rankia.com/blog/oikonomia/4654706-mascarilla-burka, en donde se analizó el uso de las mascarillas desde el análisis económico, su uso en todo lugar público independientemente de otras circunstancias por unas supuestas "razones" sanitarias es absurdo, delirante, y su imposición desde el poder político, dictatorial;  lo que le ha obligado, por cierto, al doctor Fernando Simón, que no comparte esa delirante extensión de la normativa de uso de las mascarillas, a un contorsionismo intelectual en sus comparecencias públicas que sería divertido si uno lo viese desde fuera de España conforme ha tratado de desmarcarse de esas recomendaciones delirantes sin negar al Gobierno su apoyo como su experto en pandemias.

Y es que, si las normas previas eran absurdas  entonces, en los momentos durísimos de la pandemia, hoy en que el 11% de los españoles tienen la protección que da la primera dosis de las vacunas y quizás  un porcentaje superior ha pasado la infección y está por ello inmunizados de modo natural, su extensión actual en la dirección de su endurecimiento no sólo son ha de ser calificada como más absurda todavía,  sino que su manifiesta estupidez obliga a que sean analizada desde una perspectiva no sanitaria.

Quizás se la pueda contemplar acentuando su lado cómico, que lo tiene. A mí, particularmente, esta norma gubernamental acerca del uso de las mascarillas me recuerda una vieja película de Woody Allen, Bananas. En ella, una vez que unos revolucionarios pseudocastristas toman el poder en una isla de cuyo nombre no consigo acordarme, pasaba para jolgorio de la audiencia que el primer decreto que aprobaban era obligar al pueblo a que se pusiera la ropa interior por fuera, para dar ejemplo y mostrar la limpieza del nuevo régimen. ¡Quién me iba a decir por aquel entonces que yo, que me reía a carcajadas de la estupidez de aquel "gobierno" revolucionario de chiste en la película de Allen, acabaría   también, como parte del pueblo español, sufriendo, no en una pantalla, sino en la realidad los delirios de un débil gobierno democrático empeñado en aparentar fortaleza por el tonto procedimiento de mostrar que también es más "papistas" que el Papa en eso de la limpieza y la asepsia!

Pero, quizás, la interpretación que haya que hacer sea más obscura. La que proporciona  Naomí Klein cuando estudia lo que define como "doctrina del shock". Es decir, la utilización de una situación catastrófica para "hacer" tragar a la gente unas políticas contra sus derechos que sólo pueden anticipar "cosas" peores. Y, aquí, de nuevo, recordar la famosa frase de Voltaire cuando nos advertía  de que había que tener cuidado con quienes nos hacen creer  absurdos pues nos harán hacer malignidades,vuelve a ser admonitoria.

Así que, por acabar como empecé, traeré aquí  otro de los pecios de don Rafael Sánchez Ferlosio:

"El que quiera mandar guarde al menos un último respeto hacia el que ha de obedecer: absténgase de darle explicaciones"

Que nos obliguen a llevar la mascarilla eternamente, si quieren, tienen la fuerza para hacerlo, pero que -al menos- no nos cuenten y pretendan hacernos creer que es por nuestro bien.

miércoles, 17 de febrero de 2021

LA CONDICIÓN HUMANA

 En su VI Tesis sobre Feuerbach, Marx dice:

“ la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales”

O sea que la existencia social concreta de cada individuo define su particular modo de ser, o sea su particular tipo o concreción de la esencia humana que es. Cierto. Como sabemos por los llamados "niños selváticos", aquellos que por diversas razones crecieron en "sociedades animales" sin contacto con otros humanos, sin relaciones sociales interhumanas por tanto, y que, luego, fueron hallados  e insertados contra su voluntad en  sociedades humanas, su integración en las mismas, su humanidad siempre quedó lisiada, coja. Nunca les pareció completa a las gentes de de esas sociedades. Sí, eran humanos...pero de "otra manera". No como ellos. Para Marx ello era lo natural. Su naturaleza humana , en su realidad, era diferente pues sus relaciones sociales habían sido muy diferentes.
 
Pero la implicación de todo ello es obvia. Como individuos, somos, en cada sociedad, y en sentido muy real, desiguales los unos para con los otros  pese a lo similares o parecidos que seamos en nuestras necesidades y deseos, no en abstracto, en eso que grandilocuentemente llamamos "naturaleza humana", sino en la realidad de lo concreto,  pues nuestras relaciones sociales son distintas desde el mismo momento en que nacemos en "sociedades familiares distintas". Y, también como individuos concretos,  somos de distinta naturaleza y condición conforme las relaciones sociales en que vivimos o nos viven cambian en el curso del tiempo para cada quien. 
 
Cierto es que ese "distanciamiento"  de nuestra naturaleza tal cual es es gradual. Todos quienes viven en una determinada época, en un determinado espacio, en un determinado entramado social, comparten muchas relaciones sociales, y por ello mismo, tienen una similar naturaleza. Se pueden entender.
 
Y es que, fuera del hecho de definir la naturaleza o la esencia humana por el patrón común antropológico de ser seres sociales, cada modo de sociabilidad se convierte o da lugar a  un tipo sustancialmente distinto de ser humano. No era la misma concreta naturaleza humana la de los hombres que pintaron Altamira o la de los bosquimanos que vivían libres y sueltos en el Kalahari todavía unas pocas décadas atrás que los que vivieron en la República romana o en la Atenas de Pericles o nosotros ahora. Ni lo eran tampoco los del mundo feudal ni los del mundo capitalista que le sucedió. Y hoy no somos iguales, no somos de la misma naturaleza, no tenemos la misma esencia concreta pese a la homogeneidad asociada a la globalización, nosotros, las gentes de Europa ni las que viven en  la China, pues como uno comprueba vez tras vez nuestras relaciones sociales son distintas. 

Y por ello, ¡cuán importante es elegir el medio social en que se desenvuelven nuestras vidas! Conforme, por desidia o por interés económico, permitimos que la lógica del mercado, la lógica capitalista, defina nuestras vidas sociales, ello no sólo nos da riquezas materiales sino que cambia incesantemente nuestra naturaleza. ¿En qué dirección? En la de hacerla más y más interesada y egoísta y competitiva. Dicho de otra manera, somos enteramente responsables de nuestra esencial naturaleza, por lo que debiéramos tener cuidado, mucho cuidado, en cuidar de las formas y los fondos de nuestras relaciones sociales para no acabar creando auténticos monstruos, como me da que estamos haciendo.

El tiempo, la vida y la muerte

 Eres viejo cuando no sólo eres consciente sino que sientes que cada día que pasa no es tanto un día más que has vivido, sino un día menos q...