Lewis
Morgan apunta al inicio de su La
ciudad en la Historia que
es en los cementerios donde encontramos la base del derecho
territorial, centro a su vez de todo derecho público y de todo
derecho de propiedad. Que los muertos y el respeto a ellos se
configuren en los sostenes del entramado entero de la sociedad de los
vivos ya es materia de por sí jugosa. Pero la cosa se vuelve sobre
sí misma cuando caemos en que con la incineración, los muertos
pierden su lugar, y con él la sociedad de los vivos se descentra. Es
sintomático que tal cosa se de a la vez que los procesos de
globalización van desterritorializando crecientemente las
sociedades.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El sombrero
En una de las entradas del Gog de Papini (¿o era de El libro Negro "?, da igual) recuerdo que se hablaba de no sé que rey de un país ...
-
Es muy frecuente que las buenas gentes, ésas repletas de buenas intenciones, convengan en señalar que el tiempo nada puede contra las emoci...
-
Lo que te separa irremediablemente de otro, lo que crea un abismo que te aleja infranqueablemente de él no son, en el fondo, sus ideas más ...
-
Siempre me ha hecho gracia ese gusto o preferencia por la distinción en las formas que parece tienen las mujeres. Consideran -o eso dicen ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario